# 9 Shah Mat (1)-extraído de "Poesía de los Escombros"
- Fausto Orsi
- hace 4 días
- 2 min de lectura
El alfil de casillas blancas atraviesa la gran diagonal del tablero, sabiendo que los hilos invisibles del destino lo conducen a un inevitable olvido. Mi India de Rey nunca fue realmente buena, pero ahora miro el tablero reflejado en el brillo de su mirada gélida, y entiendo que la partida está terminada. Aun así mis peones avanzan con valor, en una formación en bayoneta. Avanzan obedientes, aunque en el fondo sé que cuestionan mis pobres decisiones. También obedientes caen sin remedio, fundiéndose en un entramado de escaques negros y blancos.
Mi caballo da un último salto heroico por encima de su muralla infranqueable, antes de ser despezado.
Sus dedos delicados, apenas rozan la corona de una dama blanca, que danza en una coreografía endemoniada. Tras cada paso, deja una oleada de fuego y cenizas. Entre las llamas de las torres, ella divisa la cruz negra y nada parece detenerla. El último defensor, el alfil sobreviviente, abandona el fianchetto con un grito de guerra desesperado que se apaga gradualmente en el horizonte, como las notas finales de una sonatina triste. Ella se separa de sus filas y camina entre los restos de mi enroque sin que pueda ofrecer resistencia.
Entre el silencio de las ruinas solo se escuchan sus pasos suaves. Tan suaves, que cualquiera creería que está acariciando el tablero con las plantas desnudas de los pies. Su silueta comienza a dibujarse altiva en el horizonte. Trato de mantenerme entero, pero a pesar de la distancia, su fuego comienza a quemarme la piel. A pesar de todo, logro mantenerme erguido hasta sentir la brisa de su aliento en mis labios. Quisiera verla a los ojos una última vez, pero el sol de mediodía se refleja en su diadema blanquecina y me encandila.
Siento su tacto suave en mi barbilla, que con un movimiento delicado maniobra hasta que nuestras miradas, por fin, se cruzan.
Dejo caer la corona, negra como la noche, que se destroza a sus pies. Entonces mis ojos se cierran ingrávidos y lo último que siento es la calidez sobrecogedora de sus labios en los míos.
Nota al Pie
Hay en está página una lista de canciones. No parece que tenga nada que ver con el texto, ni que dote al escrito de otro significado. De todas formas, para ser fiel al espíritu de la obra, reproduciré la lista a continuación.



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