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#1 Los detalles durante el fin


Hola...? alguien me escucha...?


No sé si esto aún funcione, pero aquí vamos...


Soy Lázaro Morelli y transmito desde la circunscripción 15 del área bautizada recientemente como Nueva Metrópolis.


"Nueva Metrópolis"... si que resulta un mal chiste. Supongo que instintivamente necesitamos aferrarnos a los restos de humanidad que nos queda, aunque solo sean juegos literarios. Cualquiera de los que recordamos el mundo antes de la gran caída , sabemos que estas construcciones ruinosas y calcinadas por el fuego, están lejos de parecerse a cualquier ciudad. Por suerte, ya no somos tantos lo que recordamos la vida antes de la debacle. "Quien no recuerda los tiempos de buenaventura, no tiene nada a lo que aferrarse durante el caos" solía decir Alex. Y todos sabemos que quien no tiene anclas que lo aferren al mundo, es una persona con mas posibilidades de sobrevivir. Supongo que el olvido es una herencia valiosa en estos tiempos.


Mientras recorríamos la circunscripción 13 en busca del grupo que Alex envió por provisiones, encontramos este equipo de radio abandonado en un viejo galpón. Por desgracia no pudimos encontrar a ningún sobreviviente. O por lo menos a ninguno completo...

Al adentrarnos por las callejuelas del barrio chino con la Trafic, comenzaron a caer sobre el techo pequeños bultos sanguinolentos que al impactar en la chapa del vehículo estallaban en fragmentos de carne y sangre coagulada. Era una lluvia macabra que llevaba consigo una amenaza clara: "largo de aquí".

Y eso hicimos, nos largamos. Nunca llegamos a saber si juntando y uniendo algunos de esos pedazos, formaríamos a algunos de los nuestros, pero claro, nadie se lo preguntó jamás. Simplemente asumimos. Simplemente dejamos de buscar. Supongo que lo primero en abandonar durante el fin del mundo son los detalles. Buscás por semanas a un compañero desaparecido, cuando de pronto alguien arroja un cadaver desde el piso 10 sobre tu Traffic y asumís que es él. No necesitás ver su rostro, no necesitás un examen forense, no necesitás reconocer sus tatuajes. Los mensajes son mas concisos durante un apocalipsis.


No quiero renunciar a los detalles, quizá por eso hago esto. Quizá por eso transmito al vacío rogando que alguien me escuche. O simplemente, querido radioescucha, necesite sentirme menos solo en un mundo donde no queda nada a lo que aferrarse.


Se despide, Lázaro Morelli.


Fin de la transmisión










 
 
 

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